
Ella se convirtió en tu tentación, la buscabas, la anhelabas. Estaba tan lejos de ti, tan distante, que eso hacia que la desearas aún más.
Ella, por su parte, tenía sus propios motivos para alejarse, distanciarse. Te deseaba tanto o más que tu, pero su instinto la decía que no debía intentar nada.
Y en vuestra imaginación, estabais juntos. Vuestras manos recorrían cada centímetro de piel. Vuestros labios se encontraban, y se devoraban ansiosamente. Os tentabais con vuestras miradas, buscando algo que os hiciera dar el paso, de acercaros y hacer todo aquello que habíais imaginado tantas y tantas veces.
Pero ninguno conseguía armarse del suficiente valor para ello. Y el deseo os iba devorando poco a poco, lentamente, consumiendo os.
Fuisteis creando en vuestra mente una historia idílica, ninguno de los dos para el otro tenía defectos, concebisteis a vuestro antojo al otro, creando una imagen muy distorsionada de la realidad.
Y un día no se sabe bien, ni como ni quien, dio ese paso, y se produjo el encuentro ansiado, y estuvo bien...pero...no superó a la imaginación.
Besos


4 comentarios:
Es que cuando se proyecta, malo...
Besicos
Claro, a veces las expectativas superan la realidad.
Muy bueno. Besos
Y se queda entonces uno con una cara de tonto...
Besos.
Es más divertido al revés, cuando sin pensar resulta que algo te eleva al cielo y supera toda ilusión. Seguro que también has sentido eso y si aún no te ha tocado, espero que llegue.
Besos imaginados
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