
Entre en ese nuevo lugar, me sentía desplazada, no era mi sitio. Con mi mirada busque una cara amiga, alguien que me aportara una mejor sensación de la que sentía.
Me sentía fuera de lugar, allí sola, tomándome algo deprisa. Es como cuando te toca comer sola, no comes engulles, tratando que se pase cuanto antes el momento.
Levante mi mirada, y note como una sensación, que hizo que mi mirada girase de nuevo. Fue como un resorte, en el momento que vi esos ojos, los mios se quedaron parados.
Eran unos ojos azules intensos, que cuanto más los mirabas, más ganas te daban de sumergirte en ellos. Y así hice, sin retirar mi mirada, intenté adentrarme en ellos. Haciendo cabalas, intentando conocer al propietario de esos ojos con ellos. Con mi imaginación plantee unas hipótesis, seguramente erróneas. Fui bajando despacio con mi mirada, mi curiosidad me podía, quería saber algo más del dueño de esos ojos. Me encontré con una nariz, bien dimensionada y proporcionada. Después unos labios que esbozaban una sonrisa. Bonita sonrisa pensé. Sus ojos me trasmitieron una sensación de paz y su sonrisa una sensación de desasosiego. Me quede mirando un momento esa sonrisa, esos labios y de repente me vi acercándome a ellos, rozándolos con mis labios. Mi piel se erizó, al notarlos tan próximos. Mis ojos no dejaban de mirar los suyos, ahora tan cercanos, mientras sus manos se deslizaban por mi espalda. Ahora me sentía en otro lugar, tan lejos del que me encontraba. Algo alteraba ese momento, unas palabras lejanas, que se repetían con insistencia...Señorita desea algo más...me trajeron de un golpe seco. Volví mi mirada, buscándolo, no encontré esos ojos...igual es lo que deseaba que esos ojos poco desconocidos estuvieran, la imaginación juega a veces malas pasadas.
Besos








