Sabía tan poco de él. Pequeñas pinceladas, que las administraba por cuenta a gotas. Tenían conversaciones intrascendentes, y cuando entraban en alguna conversación algo más profunda, hecho que se producía en muy contadas ocasiones, él se limitaba a no decir mucho.Era todo un enigma para ella, aunque poco a poco supo que jamás sabría más de lo que él permitiría que supiera.
No llegaban incluso ni a verse en el plano físico. Sólo eran una voz para ambos, pero había algo que les unía. Cada uno tenía una imagen del otro, imagen que seguramente no se asemejaría nunca a la realidad. La imaginación normalmente en estas cosas suele jugar malas pasadas, por que siempre tratamos de hacernos una idea según lo que nos gusta y nos atrae.
Aún así ambos seguían con ese juego que les unía. Ambos con los ojos vendados, sin saber muy bien que les proporcionaba aquello. A él, se le veía mas seguro de que quería seguir, aunque a veces desaparecía sin saber muy bien por que. A ella, le desesperaba esas ausencias y en su cabeza había toda una batalla, aún así sabía que necesitaba esa voz que la escuchaba. La casualidad había hecho que se encontraran, y el tiempo había hecho que se llegaran a necesitar.
Pero ambos sabían que esto tenía un principio y un final, final que llegaría más tarde o más temprano, aunque ambos trataban de alargarlo lo máximo posible. Igual el final estaba ya escrito, y sería ese día en que ambos se encontraran, no en su realidad creada, sino en esta que nos ha tocado vivir a todos.
Besos


3 comentarios:
¿Sabes? A lo mejor ese final es sólo un nuevo principio, de algo más tangible y mejor.
Ojala sea así.
Besos.
Y si no fuera por esos momentos querida, la salsa de la vida perdería de todo!
Besicos
En ocasiones es mejor ir a ciegas!
Y en cuanto a si tiene un principio y un final... nunca hay nada escrito!
Y si lo está... que nos quiten lo bailao! ;)
Besos!!
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