
Hoy es de esos día en los que necesitaría una playa desierta. Quitarme los zapatos. Notar la arena en mis pies y caminar sin rumbo fijo.Veo unas pisadas, juego a poner mis pies encima, recorro su mismo camino. Voy siguiendo esas pisadas que no me llevan a ninguna parte. Noto el agua bajo mis pies, aún así esas huellas no desaparecen de la arena. Parecen que dicen sígueme. La curiosidad se adueña de mi, y sigo andando mientras las miro y las sigo.
No desaparecen, he recorrido ya un buen tramo, no tienen fin y parece que no me van a llevar a nada, aún así algo dentro de mi me empuja a seguirlas, a tratar de descubrir que se esconde detrás de esas pisadas.
De repente, las pisadas se paran, y no hay más, me quedo quieta, miro a mi alrededor, estoy sola como antes, como siempre. Echo la mirada atrás, en la playa no hay nada, las pisadas se han desvanecido.
Un escalofrío me recorre todo el cuerpo, una sensación de angustia se apodera de mi, y mis miedos vuelven a surgir. Y en ese preciso momento, no sabes cuanto necesito un abrazo.
Besos


1 comentario:
Muchas veces es tan dificil conseguir el abrazo... pero bueno, deja que al menos el mar te lo de :)
Besicos
Publicar un comentario