miércoles, 14 de mayo de 2008

Una pequeña historia I


El día anterior había sido duro. Al llegar a casa solo pretendía descansar, recostarse en su sofá mullidito, y permanecer allí un largo rato sin hacer nada, solo pensar. Parecía que todo a su alrededor se desmoronaba, había sentido la ausencia, la pérdida y ahora surgía en ella una necesidad que en algunos momentos había pasado por su mente pero de un pequeño soplido la disipaba. Se sentía débil, esa fortaleza, esa independencia de la que se jactaba habían desaparecido de ella de un plumazo.
Había pasado mucho tiempo, pero aún le recordaba, su olor, su sabor, su tacto...algo de él se había quedado en ella y no la dejaba avanzar. Sabía con un certeza ciega que no le volvería a ver, pero aún así y a pesar del dolor le seguía anhelando, suele ocurrir que el tiempo cura muchas cosas.
En realidad ella no anhelaba a esa persona, anhelaba ese sentimiento, aunque en ocasiones pensaba que por nadie podría sentir lo que sintió por el. Algo la distrajo de sus pensamientos, un sonido lejano, era el móvil. Con pereza se levantó, abrió su bolso, cogió ese aparatejo que la había devuelto a la realidad y observó la pantalla...y un súbito escalofrío la recorrió su cuerpo...

Besos

2 comentarios:

Belén dijo...

Guapa, me alegra tu re-vuelta que no es tal :)

besicos

JuanMa dijo...

Ya estoy enganchado...

(Supongo que reconozco esa sensación, me identifico).

Besos impacientes.