jueves, 25 de septiembre de 2008

Piel contra piel


Sentí el deseo en tus ojos, el tacto de tu piel recorriendo la mía, tus manos ágiles adentrándose en rincones, tus labios devorando los mios, saciando mi sed, mis ganas.
Me sentí desnuda ante ti, dejando que me leyeras, descubriéndote mis secretos, deje que fueras entrando poco a poco en mi cabeza, que la fueras recorriendo, me deje llevar por mi deseo, por ese escalofrío que recorrió cada poro de mi piel. Inunde con mis labios cada centímetro de tu piel, quise que los sintieras, en cada beso, resintiéndome a separarlos de ti.
Desee experimentar contigo, sentirme alumna de un gran maestro. Que me fueras descubriendo, y al mismo tiempo irte descubriéndote yo a ti. Me rendí a tus encantos, dejándome llevar, sin más, nublando mis sentidos. Quise que nuestro encuentro no terminara, me aferraba a ti, no quería dejar de sentirte cerca. Hasta que te fuiste alejando, desvaneciéndote,convirtiéndote en una figura totalmente difuminada, llegando a desaparecer cuando el sonido atronador del despertador me devolvió a mi realidad.

Besos

3 comentarios:

Belén dijo...

A veces los besos son la luz querida :)

No los sueñes, sientelos!

Besicos

Hyku dijo...

Una lástima que ese despertador no quedara sin pilas y te hubiese dejado sonreír en paz... bueno, no importa, la vida está llena de noches para soñar.

Besos que no terminan

JuanMa dijo...

Los sueños a veces se hacen realidad (y cuesta menos de lo que uno cree...).
Besos sin sueño.