jueves, 4 de diciembre de 2008

El reloj de arena

Tic,tac..el reloj marcaba sus horas, hasta que alcanzó su hora señalada. Con su sonido, la despertó de sus sueños, sueños que nunca recordaba, pero según la sensación con la que se despertaba sabia si habían sido moviditos o no. Con el mismo gesto de siempre, lo alcanzó con su mano, y paró ese sonido tan característico y rutinario. Se levantó de su cama, y se dirigió hacia el cuarto de baño. Si mirarse al espejo, se ducho ,se vistió y se preparó para otro día. Eran pautas que repetía diariamente, como un robot, como si todos los días se repitieran como un mal sueño.
Conducía en su coche hacia el trabajo, desayunaba con sus compañeros a una determinada hora, comía y desarrollaba su trabajo todo lo bien que se la exigía. Y a su hora, aunque algunos días esto variaba, volvía a su casa.
Y al día siguiente ídem, como si su reloj de arena se hubiera dado la vuelta inexorablemente y todas sus pautas se reiteraban una y otra vez. Se sentía encerrada en vida, y no sabía como hacer parar ese reloj que giraba día tras día de la misma manera, incluso había perdido las ganas de sonreír.
Pero un día, después de sonar ese maldito despertador, se quedo tumbada en su cama, se paró un segundo, y decidió cambiar, decidió vivir, sentir y saborear la vida...hasta que el reloj de arena dejara de girar.

Besos


4 comentarios:

Belén dijo...

Como el día de la marmota, todo se repite...

besicos

Hyku dijo...

Parafraseando una peli, eso hago yo algunas veces. No dejo que el día me atropelle, prefiero atropellarle yo a él.

Besos sin tiempo

JuanMa dijo...

Magnífica elección.

A veces, salir de la rutina y empezar a vivir de nuevo intensamente es más fácil de lo que parece (sólo hay que atreverse...).
Besos.

ASIG dijo...

EXCELENTE!!! No hay nada mejor que salir de la rutina... y vivir! Saludos! :)