
Cuando tus ojos se crucen con los mios, me gustaría ver una sonrisa amplia, como la que tendré yo. Seguramente los nervios no me dejen ser yo, pero aún así intentare dar lo mejor de mi. Tu palabras resonarán en mi cabeza, pero tu voz me apaciguará, hará sentirme cómoda a tu lado. Me sentiré extrañamente tranquila, y a la vez una sensación de desasosiego recorrerá mi cuerpo.
Mis ojos te recorrerán intentando captar cada detalle, como si intentaran encontrar algo. No se si pareceré tonta por que no pararé de sonreír, o por el contrario, pareceré demasiado seca. Y después ya sabes que me comeré la cabeza, pensando en lo que hice o deje de hacer.
Y sin pretenderlo irás entrando poco a poco en mi vida y te dejaré. Hasta que como todo, incluso la magia, desaparezca.
Besos


3 comentarios:
Que bonito... lo que pasa es que como yo soy así de egoista, prefiero tenerlo para siempre a mi lado :P
Besicos
Pienso que te equivocas, Mery. La Magia no siempre desaparece...
Un beso muy fuerte.
A veces no desaparece, se queda al lado simplemente transformado o evolucionado.
Besos sin pretenderlo
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